Existe una narrativa persistente y dolorosa en la memoria popular dominicana que califica el Tratado de 1936 como «La Gran Traición», bajo la premisa de que este acuerdo habría «entregado» o «dejado fuera» de la soberanía dominicana territorios sagrados como Hinche y Las Caobas, entre otros territorios que durante casi 100 años ocupaban los haitianos, acercándose a otras…

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Santo Domingo, D.N. — La historia oficial presenta el Acuerdo Fronterizo del 14 de abril de 1936 como una victoria absoluta de la soberanía dominicana. Sin embargo, un análisis detallado de los mapas y las cláusulas del protocolo revela una realidad incómoda: el Generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, con la asesoría jurídica de Joaquín Balaguer, cedió formalmente territorios estratégicos como Hincón (Hinche), Caobas y otras zonas de la frontera que, en la práctica, estaban bajo control o influencia haitiana. Lejos de una «limpieza» total, el tratado de 1936 reconoció implícitamente la presencia y derechos de los haitianos en esas tierras, un hecho que Trujillo y Balaguer ocultaron retóricamente para luego, en 1937, utilizar esa misma «cesión» como pretexto para justificar la masacre y la «recuperación» violenta de lo que habían «cedido» legalmente.

El Error de la «Victoria Total»: La Realidad de Hincón (Hinche) y Caobas

A diferencia de la retórica nacionalista que se vendió después, el Protocolo Final de 1936 no devolvió a la República Dominicana todas las tierras.

  • La Cesión Real: En el canje de ratificaciones, Trujillo aceptó la delimitación que reconocía la soberanía haitiana sobre zonas clave como Hincón, Caobas, y otras áreas de la región norte y noroeste. Estos territorios, habitados y cultivados por haitianos durante décadas, fueron oficialmente entregados a Haití en el mapa diplomático.
  • El «Reconocimiento» Silencioso: Al firmar el tratado, Trujillo y Vincent aceptaron que esos territorios pertenecían a Haití y que la población haitiana allí tenía derecho a permanecer. Fue un reconocimiento jurídico de la ocupación haitiana en esas zonas específicas.
  • El Rol de Balaguer: Aunque no firmó como Subsecretario, Balaguer, como el jurista de confianza que redactaba los fundamentos del tratado, fue quien elaboró la justificación legal para aceptar esta «pérdida» de territorio. Su tarea fue transformar la «cesión» en una «concesión diplomática necesaria» para la paz, ocultando que en realidad se estaba entregando tierra dominicana (según la narrativa nacionalista) o, más bien, reconociendo la realidad de la presencia haitiana.

La Hipocresía de 1936 a 1937: De la Cesión a la Masacre

Imagen simbólica creada con IA. No retrata un monumento existente

Lo más cínico del caso es cómo Trujillo y Balaguer utilizaron este tratado para preparar la masacre de 1937.

  1. El Pretexto: En 1936, Trujillo cedió Hincón y Caobas a Haití. Pero en 1937, lanzó la narrativa de que los haitianos estaban «invadiendo» territorio dominicano.
  2. La Justificación de Balaguer: Balaguer, ya en el cargo de Subsecretario, utilizó el discurso de 1936 para argumentar que, aunque se habían cedido tierras, los haitianos no se habían detenido y seguían «merodeando» en zonas que Trujillo ahora reclamaba como dominicanas.
  3. La Masacre como «Corrección»: La masacre del 2 de octubre de 1937 fue presentada por Trujillo y Balaguer como una «necesidad» para recuperar lo que el tratado de 1936 les había obligado a ceder. Fue una forma de decir: «Les dimos Hincón y Caobas, pero ustedes no se detuvieron, así que ahora los vamos a matar a todos».

La Cita y la Mentira de la «Unión»

El famoso discurso de Trujillo del 14 de abril de 1936, probablemente redactado o pulido por Balaguer, esconde la realidad de la cesión:

«Con el canje de las ratificaciones del Protocolo Final… hemos terminado venturosamente el hecho histórico más trascendental… para la fijación definitiva de los límites fronterizos que al separar a nuestras naciones han de unir a nuestros pueblos…»

El Análisis:

  • «Unir a nuestros pueblos»: Esta frase es una mentira retórica. Lo que Trujillo y Balaguer hicieron fue separar a los pueblos definiendo límites que entregaron tierras a Haití (Hincón, Caobas) y luego, en 1937, mataron a los haitianos que vivían en el lado dominicano.
  • La Hipocresía de Balaguer: Balaguer, el jurista, fue quien construyó la narrativa de que la «unión» era posible, mientras que en realidad estaba preparando el terreno para la separación violenta. Su pluma fue la que convirtió la «cesión» en una «victoria» y la «masacre» en una «defensa».

El Jurista de la Traición

Joaquín Balaguer no solo fue el redactor de discursos, sino el arquitecto de la hipocresía que permitió a Trujillo ceder territorios a Haití en 1936 y luego masacrar a los haitianos en 1937.

  • El Pacto de 1936: Fue un reconocimiento implícito de la presencia haitiana en Hincón, Caobas y otras zonas.
  • La Masacre de 1937: Fue la respuesta violenta a ese reconocimiento, utilizando la «cesión» como excusa para la limpieza étnica.
  • El Legado de Balaguer: Su rol como jurista fue legitimar la traición, transformando la entrega de tierras en una «concesión diplomática» y la masacre en una «necesidad de soberanía».

La historia de la frontera dominico-haitiana no es solo de fronteras físicas, sino de fronteras de la conciencia que hombres como Balaguer y Trujillo dibujaron con tinta y sangre.

“El control del pasado es el control del futuro; el control del presente es el control del pasado.”

George Orwell,  filósofo y escritor británico.

Para contacto con el autor: diarioextremodigital@gmail.com

Una respuesta a «Cómo Trujillo y Balaguer cedieron parte de la isla en el pacto que luego usaron para masacrar»

  1. Avatar de boldlyrunawayaa6170964c
    boldlyrunawayaa6170964c

    Sos para RD con tantos años de invasión pasiva

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