República Dominicana – 17 de diciembre, 2024 – 2 min de lectura.

Por León Fernández.-

Santo Domingo.- Era una noche sofocante, con un calor pesado que se intensificaban por el ajetreo de diciembre. Pocos peatones se movían con prisa; algunos miraban con temor, pendientes de la inseguridad, mientras otros buscaban qué comprar en los comercios todavía abiertos. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que un ruido abrupto rompió la calma.

Un motociclista, con casco oscuro y t-shirt azul, frenó violentamente frente a una fritura. Detrás de él, un hombre de tez clara, rostro endurecido y mirada inquieta, descendió con un objeto brillante en la mano. Sin titubeos, apuntó a dos jóvenes que aguardaban por su “ligera picalonga” y con voz tensa ordenó:

—¡Pásame ese paquete, pana! ¡Dame el celular!

—¿Qué eh? —respondió una de las chicas, desafiando de inmediato a este.

—¡Que entreguen el celular! —gritó con furia, su voz cargada de tensión.

Mientras tanto, el motorista adelantó un poco la moto, listo para la fuga. Justo en ese momento, una joven reaccionó rápidamente: lanzó sus pertenencias dentro del negocio y gritó con fuerza:

—¡¿Qué es lo que tú crees que te van a dar?!

Su voz resonó en la calle, provocando la ira del atracador. Otra mujer, temblorosa, retrocedió hacia el parqueo, escondiendo otro celular entre sus manos. El hombre, moviéndose con rapidez y desesperación, buscaba arrebatar los dispositivos, señalando al vendedor:

—¡Pásame el otro celular, nueve! —insistía mientras sus ojos recorrían el lugar con paranoia.

Los gritos cesaron de inmediato. El miedo y el silencio cayeron como una lápida sobre la escena. El atracador, cada vez más tenso, se apresuró. No hubo tiempo suficiente para que apareciera una patrulla policial; la zona parecía abandonada.

Finalmente, el hombre subió a la moto. El motor rugió y desaparecieron rápidamente, mientras los testigos quedaban atónitos y mudos. Poco a poco, la calle volvió a su ritmo habitual, pero el suceso quedó grabado en la memoria de todos los que estuvieron allí..

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