- Más allá de la música, la historia y el orgullo barrial, Los Mina enfrenta hoy una cotidianidad marcada por la exclusión social, el consumo problemático de sustancias controladas, la economía informal y el abandono institucional.

República Dominicana – 12:00 a.m. – 10 de enero, 2026
Por León Fernández.-
Los Mina, Santo Domingo Este. — Caminar por Los Mina es encontrarse con múltiples realidades coexistiendo en un mismo espacio. Personas atrapadas en el consumo de sustancias deambulan sin rumbo fijo, cuerpos presentes pero voluntades ausentes, reflejo visible de una problemática social que ha sido empujada a la indiferencia. No son escenas aisladas, sino parte de un paisaje cotidiano que se repite ante la mirada de todos.
Junto a ello, operan diversas formas de subsistencia informal: adultos mayores que recurren a prácticas como el billeterismo callejero, el rebusque diario y otras estrategias aprendidas para resistir la falta de oportunidades reales. Son dinámicas que hablan de ingenio, pero también de precariedad prolongada.



Los Mina no es solo marginalidad. Es también cuna de expresiones culturales que marcaron al país. De aquí emergieron ritmos, códigos urbanos y formas de hablar que hoy se consumen a nivel nacional, muchas veces sin reconocer el contexto social que los vio nacer. La música y la creatividad florecieron como respuesta a la carencia, no como resultado del apoyo.



Este trabajo visual no busca señalar ni juzgar, sino mostrar. Mostrar lo que persiste cuando la atención mediática se va, cuando las políticas públicas no llegan y cuando la estigmatización reemplaza al acompañamiento social. Los Mina sigue vivo, pero exige ser mirado con honestidad, respeto y responsabilidad.
“La deshumanización, que marca no solo a quienes son deshumanizados, sino también a quienes deshumanizan, no es un hecho histórico inevitable, sino el resultado de un orden injusto”.
Paulo Freire, Pedagogía del oprimido
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