
Por León Fernández. —
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Un día como hoy, el 25 de octubre de 1983, el Caribe se convirtió en el epicentro del choque geopolítico de la Guerra Fría cuando más de 7,000 tropas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos desembarcaron en la pequeña isla de Granada. La maniobra militar, bautizada como Operación Urgent Fury (Furia Urgente), marcó la primera intervención militar estadounidense a gran escala en la región caribeña desde la ocupación de la República Dominicana en 1965.
El operativo ordenado por el presidente estadounidense Ronald Reagan se desencadenó tras el sangriento golpe de Estado en el que fue derrocado y ejecutado el primer ministro granadino Maurice Bishop por facciones radicales de su propio partido.
Tensión en el patio trasero: Los detonantes del conflicto
La crisis en la isla caribeña venía gestándose desde 1979, cuando Maurice Bishop tomó el poder con el Movimiento New Jewel. Tras establecer lazos estrechos con Cuba y la Unión Soviética, la administración Reagan comenzó a ver con recelo la construcción de una pista de aterrizaje de gran longitud en Point Salines, temiendo que sirviera como base aérea de reabastecimiento para aviones militares soviéticos y cubanos en la región.
Sin embargo, el punto de quiebre ocurrió a mediados de octubre de 1983:
- El derramamiento de sangre: Una facción ultraizquierdista liderada por Bernard Coard y el general Hudson Austin arrestó y ejecutó a Bishop junto a varios miembros de su gabinete.
- Toque de queda mortal: El Consejo Militar Revolucionario decretó un toque de queda de 24 horas con orden de disparar a matar a quien saliera a las calles.
- Estudiantes estadounidenses: Ante el caos político y el aislamiento de la isla, Washington justificó la intervención argumentando la necesidad de rescatar a unos 600 estudiantes de medicina estadounidenses inscritos en la Universidad de Saint George.
El desembarco: 25 de octubre a las 5:00 a.m.
En las primeras horas de la madrugada del 25 de octubre, paracaidistas de los Rangers del Ejército de EE. UU. e infantes de Marina iniciaron el asalto anfibio y aéreo sobre los aeropuertos de Point Salines y Pearls. La operación contó además con el respaldo simbólico y táctico de una coalición de naciones del Caribe Oriental (OECS).
A pesar de la abrumadora superioridad militar norteamericana, la resistencia inicial de las fuerzas armadas granadinas y de unos 800 trabajadores militares y constructores cubanos estacionados en la isla provocó encarnizados combates en los primeros tres días.
Saldo trágico del conflicto:
- Estados Unidos: 19 soldados muertos y 116 heridos.
- Cuba: 25 fallecidos y 59 heridos.
- Granada: 45 militares muertos y al menos 24 civiles fallecidos en medio de los bombardeos (incluyendo víctimas fatales tras un bombardeo equivocado a un hospital psiquiátrico).
Un giro en la doctrina militar global
Aunque la Asamblea General de las Naciones Unidas y diversos aliados internacionales condenaron la acción militar por considerarla una violación a la soberanía de los Estados, en la política interna estadounidense fue presentada como una contundente victoria moral tras el trauma de la Guerra de Vietnam y la crisis de los rehenes en Irán.
No obstante, las graves fallas de comunicación e inteligencia ocurridas en Granada entre las distintas ramas militares de EE. UU. forzaron una reestructuración profunda en el Pentágono, dando origen a la Ley Goldwater-Nichols de 1986, que cambió para siempre la forma en que Washington planifica y ejecuta operaciones bélicas conjuntas.
A 43 años del acontecimiento, la invasión a Granada sigue siendo recordada como el punto donde la Guerra Fría mostró su cara más agresiva en las aguas del Caribe, redefiniendo las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Latinoamérica.
«Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.»
Jean-Paul Sartre (De su obra teatral «El diablo y el buen Dios», 1951)
Para contacto con el autor: diarioextremo.digital@gmail.com





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