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Santo Domingo, R.D. — Un 4 de junio de 1961, apenas cinco días después del tiranicidio que decapitó la dictadura más sangrienta del Caribe, el Servicio de Inteligencia Militar (SIM) localizó y combatió en las calles de Santo Domingo contra el general Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza, dos de los cerebros y ejecutores principales del complot que puso fin a la vida de Rafael Leónidas Trujillo Molina la noche del 30 de mayo.

El violento suceso, ocurrido en la intersección de la avenida Bolívar con la calle Julio Verne, frente a la icónica Ferretería Read, marcó el inicio de una de las olas de represión y tortura más brutales en la historia dominicana, donde la maquinaria criminal del trujillismo sobreviviente intentó saciar su sed de venganza contra los héroes de la gesta libertaria y sus familias.

El Asedio de dos colosos: Cacería humana en la capital

Tras el ajusticiamiento del tirano, los planes de un golpe de Estado inmediato colapsaron debido a la falta de coordinación y la rápida reacción del estamento militar remanente, liderado por Ramfis Trujillo y la jefatura del SIM. Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza pasaron de ser los cazadores a ser los hombres más buscados del país.

Sin un escondite seguro debido a las intensas requisas y bloqueos que asfixiaban la ciudad, ambos insurgentes intentaban desesperadamente encontrar un refugio definitivo. Un informe de la época precisa que los dos hombres de la gesta de mayo se desplazaban de manera clandestina utilizando un vehículo del transporte público. Al verse descubiertos por una patrulla de seis agentes del Servicio de Inteligencia Militar (SIM), mantuvieron su determinación intacta: no se entregarían vivos.

Con total sangre fría, le ordenaron al chofer del automóvil colectivo que detuviera la marcha inmediatamente en plena avenida Bolívar, justo frente al local de la Ferretería Read, en la intersección con la calle Julio Verne. Lo que siguió fue un enfrentamiento asimétrico pero feroz.

Balas frente a la Ferretería Read: El desenlace fatal

Armados únicamente con pistolas y revólveres, Díaz y De la Maza plantaron cara a las ametralladoras del SIM. El tiroteo estremeció el centro de la ciudad.

  • Juan Tomás Díaz murió disparando hasta su último aliento. Durante el violento intercambio de disparos, fue impactado inicialmente en una pierna, lo que limitó su movilidad, recibiendo posteriormente un tiro mortal en la cabeza. Cayó de manera instantánea en el pavimento.
  • Antonio de la Maza, el hombre que había logrado herir de muerte a Trujillo en la carretera de San Cristóbal la noche del 30 de mayo, resistió con rabia contenida hasta que fue derribado por una ráfaga fulminante de ametralladora que le abrió el pecho.

Juan Tomás Díaz falleció en el mismo lugar de la emboscada, alrededor de las 9:00 de la noche de ese trágico 4 de junio. Antonio de la Maza, agonizante, fue subido a un vehículo militar con la intención de interrogarlo, pero expiró mientras era trasladado de urgencia hacia el Hospital Marión (hoy Hospital Militar Dr. Ramón de Lara).

«¡Viva la República Dominicana!»

(Grito de Antonio de la Maza antes de caer combatiendo en la avenida Bolívar).

Las impactantes imágenes de los cuerpos inertes y ensangrentados de ambos líderes sobre camillas hospitalarias fueron capturadas y publicadas de manera perversa por el diario El Caribe, con el objetivo manifiesto de sembrar el pánico en la población y demostrar el destino que correrían los opositores al régimen.

La Perversión del SIM: La macabra escena con Chana Díaz

La crueldad de la tiranía no terminó con el cese de los disparos. El reconocido periodista y escritor británico Bernard Diederich, en sus minuciosas crónicas sobre la caída de Trujillo, destaca un pasaje que ilustra los niveles de tortura psicológica aplicados por los esbirros del régimen.

Aproximadamente a las 2:00 de la mañana del día siguiente, 5 de junio de 1961, agentes del SIM sacaron de su celda a la señora Chana Díaz, esposa de Juan Tomás Díaz, quien permanecía recluida bajo condiciones infrahumanas en la tétrica «Cárcel del 9».

Bajo engaño y terror, la condujeron directamente al lugar donde reposaba el cadáver desfigurado de su esposo. En una muestra de sadismo absoluto, el coronel Octavio Balcácer, el teniente Clodoveo Ortiz y el siniestro Alfredo Sánchez Rubirosa, le destaparon el rostro ensangrentado de Juan Tomás Díaz y le preguntaron con frialdad si «deseaba ver más». Inmediatamente abajo, expuesto de la misma manera, se encontraba el cadáver perforado de Antonio de la Maza. Esta acción buscaba quebrar moralmente a una de las familias más dignas del movimiento patriótico.

Clima de Terror Nacional: La venganza trujillista

La muerte de Díaz y De la Maza coincidió con el despliegue de una estructura de persecución a nivel nacional sin precedentes. Todo el territorio de la República Dominicana se sumergió en un estado de sitio de facto.

Las redadas del SIM y las detenciones arbitrarias desataron un terror generalizado que afectó directamente a decenas de familiares, amigos y relacionados de cualquier persona sospechosa de haber tenido el más mínimo conocimiento del complot. Las cárceles de «La Cuarenta» y «El Nueve» se llenaron de gritos, torturas eléctricas, mutilaciones y asesinatos clandestinos dirigidos personalmente por Ramfis Trujillo y sus lugartenientes.

Debate en la Era Digital: Reseñas y reacciones encontradas en las Redes Sociales

Hoy, a décadas de distancia de aquellos acontecimientos de 1961, las plataformas digitales se convierten cada 4 de junio en un hervidero de debates históricos. En las redes sociales coexisten posturas radicalmente opuestas que reflejan cómo las secuelas de la dictadura y la transición democrática siguen vigentes en la psique colectiva del pueblo dominicano.

Perspectiva Mayoritaria (Opositiva al Régimen y Conmemorativa)

Para la inmensa mayoría de los internautas, usuarios de plataformas como X (Twitter), Facebook e Instagram, Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza son catalogados unánimemente como Mártires de la Patria y Héroes Nacionales.

  • Comentarios recurrentes: «Gracias a la valentía de hombres como De la Maza y Juan Tomás hoy podemos expresarnos libremente». «Su caída en la avenida Bolívar fue el precio directo de nuestra libertad».
  • Enfoque educativo: Cientos de publicaciones exigen que se profundice en las escuelas el sacrificio de estos hombres, criticando que la historia oficial a veces minimice su martirio frente a la fecha macro del 30 de mayo. Se resalta su valentía al preferir morir combatiendo con dignidad en las calles antes que entregarse a las cámaras de tortura del SIM.

Perspectiva Minoritaria (Reseñas Negativas y Neo-trujillistas)

Por otro lado, persiste un nicho digital, alimentado por corrientes de opinión neo-trujillistas y cuentas de corte autoritario, que emite juicios negativos hacia los ajusticiadores.

  • Argumentos del revisionismo negativo: Estos sectores afirman en plataformas digitales que la muerte de Trujillo a manos de este grupo «desestabilizó el orden público» y «entregó el país al caos político e institucional de los años 60».
  • Descalificaciones históricas: Califican la gesta como una «traición de allegados» motivada por rencores puramente personales (recordando el resentimiento de Antonio de la Maza por el asesinato previo de su hermano Tavito de la Maza por orden de Trujillo). Usan etiquetas y narrativas que pretenden despojar el acto de su valor patriótico, presentándolo meramente como un ajuste de cuentas interno entre facciones de poder de la época.

A pesar de las opiniones disonantes en el ecosistema digital, la verdad histórica resplandece: la noche del 4 de junio de 1961, la avenida Bolívar se tiñó con la sangre de dos hombres que entendieron que la libertad de un pueblo requería el sacrificio de sus propias vidas. Hoy, Diario Extremo Digital rinde tributo a su memoria y constancia imperecederas.

«Es un deber para con los vivos decirles la verdad; para con los muertos no se debe más que la justicia.»

Voltaire, escritor, filósofo, historiador y abogado francés.

Para contacto con el autor: diarioextremodigital@gmail.com

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frase de la semana

«Si la libertad significa algo, es el derecho a decirle a la gente lo que no quiere oír.”

~ George Orwell

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