Por León Fernández.—
Santo Domingo, R.D.— Hoy, 4 de mayo, se cumplen 110 años del inicio de la intervención militar de Estados Unidos en República Dominicana (1916), una herida histórica que aún no cierra del todo y que sigue proyectando sombras sobre la soberanía nacional.
El inicio: cuando la soberanía fue amenazada con cañones
El 4 de mayo de 1916, tropas de los Estados Unidos desembarcaron en Santo Domingo. Días después, el poder político dominicano fue sometido bajo presión militar, incluyendo amenazas de bombardeo naval para imponer decisiones internas.
La ocupación formal se consolidó ese mismo año, instaurando un gobierno militar extranjero que controló el país hasta 1924.
¿El motivo real?
No fue “orden” ni “estabilidad”, como se vendió oficialmente.
Las causas principales fueron:
- Control de la deuda externa dominicana.
- Protección de intereses económicos estadounidenses (azúcar, comercio, aduanas).
- La imposición de la Convención Domínico-Americana de 1907, que ya había cedido el control de las aduanas a EE.UU.
- La inestabilidad política dominicana tras el asesinato de Ramón Cáceres.
En pocas palabras: intereses económicos disfrazados de intervención “civilizadora”.
Sangre dominicana: resistencia y represión
La ocupación no fue pacífica. Los dominicanos resistieron. Hubo batallas y masacres.
En Las Trincheras (1916), los marines utilizaron artillería y ametralladoras contra combatientes dominicanos.
En La Barranquita, decenas de dominicanos enfrentaron armas automáticas con fusiles rudimentarios.
El saldo fue brutal:
Cientos de dominicanos muertos y heridos. Represión en zonas rurales. Persecución y tortura contra campesinos acusados de colaborar con la resistencia.
Héroes y mártires: el ejemplo de Gregorio Urbano Gilbert
Con apenas 17 años:
En 1917, enfrentó solo a tropas estadounidenses en San Pedro de Macorís
Disparó contra los marines, matando a un oficial invasor. Fue capturado y condenado a muerte (pena luego conmutada), pero Gilbert no fue un caso aislado.
También hubo:
Guerrillas campesinas conocidas como “gavilleros” y otros combatientes como Vicente Evangelista, Ramón Nateras y otros líderes locales, civiles torturados, como el caso documentado de Cayo Báez, víctima de brutalidad militar.
Esta fue una guerra desigual: campesinos vs. un ejército moderno con artillería, aviación y logística imperial.
Impacto profundo: más allá de las balas
La intervención dejó consecuencias estructurales:
- Creación de la Guardia Nacional, embrión del aparato militar que luego controlaría el país.
- Consolidación del dominio económico extranjero.
- Debilitamiento de la soberanía política.
Y lo más grave, de esa estructura emergió una figura clave:
Rafael Leónidas Trujillo, formado dentro del sistema creado por los ocupantes.
De la ocupación al entreguismo político
Tras la salida formal de los marines en 1924, el control no desapareció, solo cambió de forma.
A lo largo del siglo XX y XXI, distintos gobiernos han sido señalados por sectores críticos como continuadores de esa dependencia:
- Trujillo: consolidación del poder con respaldo externo.
- Joaquín Balaguer: estabilidad bajo influencia geopolítica.
- Hipólito Mejía: apertura a políticas internacionales cuestionadas.
- Y gobiernos posteriores, señalados por concesiones en minería, economía y política migratoria.
Una soberanía formal, pero condicionada en la práctica.
El patrón imperial en el Caribe
La intervención de 1916 no fue un hecho aislado.
Formó parte de una política regional:
Haití (1915), Nicaragua, Cuba y Panamá.
Un patrón de control estratégico en el Caribe y América Latina.
2026: ¿realmente somos libres?
Hoy, 110 años después, la pregunta sigue vigente:
¿Es República Dominicana plenamente soberana?
Las tensiones actuales incluyen:
Presiones internacionales en temas migratorios, intereses en recursos naturales y minería y dependencia económica global, además de una inminente influencia política indirecta.
A 110 años de la intervención estadounidense:
RD no solo recuerda una ocupación militar, recuerda una lucha por su dignidad.
Y mientras existan amenazas externas o decisiones internas que comprometan la soberanía, la independencia seguirá siendo una tarea pendiente.
“Cuando los grandes se hacen la guerra, los pequeños son los que sufren.”
Jean de La Fontaine, escritor francés.
Para contacto con el autor: diarioextremodigital@gmail.com
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